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GRATITUD
Mis Queridos Salvacionistas,
Saludo a cada uno de ustedes en el sagrado nombre de Jesús. Su nombre es sin
igual y la salvación para nuestras almas sólo puede ser hallada en Su nombre.
Que nuestros corazones salten de alegría con gratitud.
Al escribirles, Londres está pasando por una ola de calor - estoy
refiriéndome a una ola de calor de acuerdo a los estándares de Londres. Estamos
agradecidos por cada comodidad que tenemos en esta sofisticada ciudad de
occidente, pero también nos acordamos de que no todos los salvacionistas tienen
estas comodidades. Doy gracias a Dios por el mundo salvacionista que comparte
cada vez más como una familia global con regularidad y efectividad.
Constantemente recordamos la enseñanza de nuestro Señor de compartir nuestras
cargas: somos camaradas en una misión santa y debemos estar al tanto de las
necesidades de todos.
Escucho las oraciones elevadas en toda clase de lugares y entornos. También
las escuchan ustedes allí donde se encuentran. Me siento conmovido con las
oraciones ofrecidas por mis camaradas salvacionistas. Dios nos está ayudando más
y más a ser un Ejército que ora. En el corazón de la oración está el
agradecimiento. Nos acercamos a nuestro Padre Celestial con un espíritu de
gratitud, en humildad. Filipenses 4:6 nos enseña a acercarnos a Dios en oración
con nuestros corazones llenos de gratitud. Al orar debemos ofrecer nuestra
gratitud más que presentar nuestras peticiones. El Espíritu Santo nos ayuda
cuando oramos, y es así como podemos hallar el balance correcto.
"Gracias" es una palabra que está en los labios de los salvacionistas muchas
veces al día. De esta manera nos afirmamos uno al otro y al mismo tiempo
honramos al Dios que adoramos y obedecemos. Cuando sabemos cómo agradecer a
Dios, también sabremos cómo agradecer a nuestros compañeros creyentes. La misma
cortesía puede y debe ser demostrada a los no creyentes para que ellos puedan
ver la amabilidad de Cristo en nosotros.
El evangelio de Lucas (en el capítulo 17) nos habla de los diez leprosos
sanados por Jesús. Sólo uno de ellos regresó para agradecer a Jesús por su
sanación. ¡Uno de diez! ¡Sólo un diez por ciento! Es difícil de comprender por
qué los otros nueve no demostraron gratitud. Cuesta muy poco decir "gracias".
Estoy pidiendo a Dios que nos haga un Ejército cada vez más agradecido, un
Ejército que dé gracias constantemente por cada ayuda y bendición.
Ustedes saben del relato en el Antiguo Testamento de Ana y de su gran anhelo
de tener un hijo (Ver 1 Samuel 1:9-28). Ella ofreció un sacrificio para
agradecer a Dios por su hijo Samuel. El llegó a ser un gran hombre de Dios.
En 1 Corintios 15:57 el apóstol Pablo declara su gratitud a Dios por la
victoria espiritual por medio de nuestro Señor Jesucristo. Nos unimos a Paulo en
ese arrebato de agradecimiento. Traten de leer las palabras y quizás de
repetirlas en voz alta. Pueden decir "yo" en vez de "nosotros" para de esa
manera hacer del verso algo muy personal. Es un verso que ustedes pueden incluir
en sus oraciones diarias. Qué manera tan grande de iniciar y terminar una
oración.
Al finalizar esta carta pastoral, ofrezco un profundo agradecimiento a Dios
por Su fidelidad. ¡Doy gracias a Dios por Ustedes! Ustedes son mis
camaradas, mis hermanas y hermanos en Cristo. Dios bendiga y preserve a cada uno
de ustedes en todo momento.
Que puedan sentir la amorosa mano de Dios hoy día.
Les encomiendo a Su gracia incomparable.
Sinceramente en El.
Shaw Clifton
General
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